Si al final de la jornada en la oficina sientes los ojos arenosos, pesados o irritados, es posible que el aire que respiras tenga algo que ver. El ojo seco es una de las molestias visuales más comunes, y el ambiente en el que pasas el día influye más de lo que parece. Aquí te explicamos, de forma sencilla, qué pasa con la lubricación de tus ojos cuando el aire es seco y qué puedes hacer en términos de prevención general.
¿Cómo se lubrican normalmente nuestros ojos y qué pasa en el ojo seco?
La superficie del ojo está cubierta por la película lagrimal, una capa muy delgada de lágrima que lo mantiene húmedo, nítido y protegido. Cada parpadeo la extiende como si fuera un limpiaparabrisas. Cuando esa película se evapora demasiado rápido o se rompe, aparece la incomodidad: ardor, sensación de arena, enrojecimiento o visión que se vuelve borrosa por momentos.
No es un problema marginal. Según un análisis citado en la literatura científica sobre el consenso internacional TFOS DEWS II, la prevalencia global estimada del ojo seco ronda el 29.5%, aunque varía de 5.4% a 44.2% según el criterio de diagnóstico que se use. En México, un reporte de Infobae ya hablaba desde 2018 de que 3 de cada 10 personas padecen este mal, cada vez más común.
¿Por qué el aire seco acelera la evaporación de la lágrima y favorece el ojo seco?
Piensa en la ropa tendida: se seca más rápido en un día seco que en uno húmedo. Con la lágrima ocurre algo parecido. Un estudio presentado en 2012 y reseñado por Healio comparó a 29 personas (18 con antecedentes de ojo seco y 11 sin ellos) en condiciones de humedad relativa de 40-45% y de 20-25%, esta última similar a la de la cabina de un avión. Al bajar la humedad, la evaporación de la lágrima casi se duplicó: el aumento promedio fue de 99.7%. Incluso en las personas sin problemas previos subió 85.6%.
La conclusión de los investigadores fue contundente: la humedad baja, por sí sola, basta para aumentar mucho la evaporación, sin importar si la persona suele tener molestias o no. Es decir, el ojo seco no es solo cosa de quien ya lo padece; el ambiente puede afectar a cualquiera.
¿Qué pasa con el aire acondicionado en la oficina o el coche?
Los aparatos de aire acondicionado enfrían el aire y, en el proceso, le retiran humedad. Además, suelen dirigir una corriente continua de aire, y el viento es otro de los factores ambientales que, según la revisión TFOS DEWS II, se asocian con más resequedad ocular, junto con la humedad baja, la contaminación y la altitud. Revisiones recientes también mencionan que la ventilación deficiente, el aire acondicionado constante y el uso prolongado de pantallas se combinan en oficinas y hogares y aumentan las molestias oculares.
El cuerpo intenta compensar. En estudios de laboratorio con humedad muy baja (10%) frente a una más cómoda (45%), los participantes parpadearon con más frecuencia y mantuvieron los ojos cerrados más tiempo, una reacción para recuperar la película lagrimal. Y en un experimento de la Universidad de Baylor publicado en 2013 en Investigative Ophthalmology & Visual Science, 25 voluntarios fueron expuestos 90 minutos a entre 15% y 25% de humedad con flujo de aire; quienes más parpadeaban tendían a mostrar más daño en la superficie del ojo. Son estudios pequeños y controlados, pero muestran el mecanismo con claridad.
¿El calor, el polvo y el viento también provocan ojo seco?
Sí. No hace falta estar en una oficina fría para sentir resequedad. Infobae publicó en agosto de 2026 que, durante el fenómeno de El Niño, el calor, el viento y el polvo pueden afectar la salud de los ojos y causar resequedad e irritación, y UNAM Global también ha abordado cómo el calor impacta la salud ocular. La combinación de clima seco afuera y aire acondicionado adentro significa que muchas personas pasan el día alternando entre dos ambientes que le quitan humedad a la lágrima.
¿Qué hábitos generales ayudan a prevenir el ojo seco?
Sin sustituir una valoración profesional, estas ideas de prevención general suelen recomendarse para el cuidado cotidiano:
- Cuida la dirección del aire: evita que la salida del aire acondicionado o del ventilador apunte directo a tu cara.
- Presta atención a la humedad del ambiente: los estudios señalan que mantenerla por encima de aproximadamente 30% se asocia con menos resequedad.
- Haz pausas de pantalla: al concentrarnos parpadeamos menos, lo que agrava el efecto del aire seco.
- Observa tus señales: si la molestia es frecuente o no se quita, no la normalices ni te automediques; lo adecuado es que te revise un especialista.
Por eso la revisión periódica es parte de la prevención. Vanguardia destaca la importancia de una revisión optométrica para prevenir problemas de visión, y varias instancias públicas, como la Alcaldía Benito Juárez, han impulsado exámenes de salud visual gratuitos, una buena oportunidad para quien no ha ido en mucho tiempo.
¿Cuándo conviene consultar a un especialista?
La resequedad ocasional por un día de viento o una sala muy fría es común. Pero cuando las molestias se repiten, afectan tu trabajo o tu comodidad al leer o manejar, o aparecen con enrojecimiento y cambios en la visión, lo recomendable es acudir con un oftalmólogo u optometrista. Solo un profesional puede determinar a qué se debe y qué corresponde en tu caso. Agenda una revisión con un especialista de confianza: es la mejor forma de cuidar tus ojos antes de que las molestias se vuelvan parte de tu rutina.
Fuentes: Healio, PubMed Central (Investigative Ophthalmology & Visual Science), Healio (TFOS DEWS II), MDPI Medicina, Infobae (El Niño, 2026), Infobae (2018), UNAM Global, Vanguardia, Alcaldía Benito Juárez.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto aumenta la evaporación de la lágrima en un ambiente tan seco como un avión?
En un estudio reseñado por Healio con 29 personas, bajar la humedad de 40-45% a 20-25% (similar a una cabina de avión) aumentó la evaporación lagrimal en promedio 99.7%. Lo relevante es que también subió 85.6% en quienes no tenían ojo seco, así que el efecto no depende de tener un diagnóstico previo.
¿Qué nivel de humedad en la oficina es menos agresivo para los ojos?
La literatura consultada señala que mantener la humedad relativa por arriba de aproximadamente 30% se asocia con menos resequedad. En laboratorio, con 10% de humedad la gente parpadeaba más y cerraba más tiempo los ojos que con 45%. Aun así, estas cifras son de referencia general, no una indicación personal.
¿Por qué parpadeo más cuando estoy en un lugar con aire acondicionado?
Es una reacción de compensación: al secarse la película lagrimal, el cuerpo parpadea más para reponerla. En un experimento de 2013 con 25 voluntarios expuestos 90 minutos a 15-25% de humedad, quienes más parpadeaban tendían a presentar más daño en la superficie ocular, por lo que un parpadeo muy frecuente puede ser una señal de que vale la pena revisarse.
¿Qué tan común es el ojo seco?
Depende de cómo se mida: el análisis basado en los criterios TFOS DEWS II estima una prevalencia global cercana a 29.5%, con un rango de 5.4% a 44.2%. Infobae ya reportaba en 2018 que 3 de cada 10 personas lo padecían, una proporción muy parecida.
¿Con qué frecuencia debo revisarme si paso el día en aire acondicionado y frente a pantallas?
No hay una fecha única válida para todos; la frecuencia la define el especialista según tu edad e historial. Lo que sí es claro es que molestias repetidas, enrojecimiento o cambios en la visión son motivo para agendar cita con un oftalmólogo u optometrista, sin automedicarte.

